DIOS Y EL CIELO ES LO MISMO

 

1. ¿Qué es Dios? “Dios es  Espíritu…” (Juan 4:24). Espíritu es la omnipotencia de la esencia del Eterno. Es la fuerza del soplo divino. Es el aliento supremo de la inmortalidad.

A. Una sustancia física está formada por partes.

B. El aire que respiramos tiene sus partes propias compuesto de nitrógeno y oxígeno.

C. Estos elementos químicos a su vez están compuestos de moléculas y átomos, y los átomos de neutrones, protones y electrones.

D. Las sustancias físicas llevan en sí los elementos de su propia composición, ya que sus partes pueden separarse unas de las otras. Las partes son los elementos del ser que no es el todo. Un electrón es una parte del átomo.

E. Espíritu es un entero perfecto. A un entero espiritual perfecto no es posible separarlo en diversos componentes. Una sustancia espiritual no tiene partes. Un Ser que no tiene partes no ocupa espacio. Es una esencia indivisible. No ocupa espacio. No ocupa tiempo. No pertenece a ninguna de esas dos dimensiones.

2. Dios le dijo a Moisés en Éxodo 3:14 YO SOY EL QUE SOY. Yo Soy significa Espíritu. Espíritu significa Ser espiritual. La palabra Ser significa “sin esfuerzo”. Cuando tú haces esfuerzo es para llegar a Ser. Ser ya es. El Eterno ya es. Espíritu ya es.

3. Cuando tú haces esfuerzo para ir al Eterno o al cielo, estás negando que el Eterno no es ni el cielo es. El Eterno no necesita esfuerzo ni el cielo tampoco. ¿Qué esfuerzo necesita Ser una silla plástica de color amarilla? Ninguno, porque ella ya es. Un pájaro no necesita esfuerzo para volar, volar es su expresión distintiva y significa que sin volar o volando ya el pájaro es.

4. Es nuestra mentalidad religiosa la que está intentando Ser o llegar a Ser.

Espíritu significa Soy. El Eterno no está intentando Ser porque Él ya es, por eso, leemos que el Eterno es Espíritu. Él no está esforzándose por serlo. Él ya es. El Eterno no es un seré, es un Soy y un Soy es un eterno presente. El Yo Soy es el Todo.

5. El Eterno Espíritu ya está en su lugar, ¿En cuál? En sí mismo. No hay más lugar. Al Eterno Espíritu no hay que colocarlo ni sobreponerlo. No es objeto movible. No se puede quitar ni tampoco poner. Espíritu es esencia.

6. No hay nada que pueda apagar a la esencia en ti. El Eterno Espíritu no cambia para ser algo distinto de lo que es. El Eterno Espíritu no puede ser destruido por ningún proceso natural ni material que esté en espacio o tiempo. Espíritu es el Ser ¡Eterno! Que permanece en lo que es, de hecho o de forma que no puede ser otra cosa.

7. Todo lo que puede localizarse materialmente puede ser destruido. Puede ser separado en partes. Puede seleccionarse. Puede dividirse. Puede romperse. Puede marchitarse. Al Eterno Espíritu no se le puede quitar nada porque no hay nada en El que se le pueda quitar. Si algo pudiera quitársele, entonces, no sería Espíritu, no sería el Eterno, no sería eterno o incambiable.      

8. Entendiendo al Eterno como Espíritu nos es más fácil, comprender por qué el cielo es el Eterno mismo. El cielo es el espacio inmenso dónde ubicamos y se mueven los astros y por espacio visual notamos que rodea a toda la tierra. El cielo es sinónimo de esfera celeste y se divide en constelaciones.

9. En la cultura religiosa, la palabra cielo se asocia a destino final y a lugar del Eterno y de los dioses. Como estado el cielo suele asociarse a felicidad.

10. Si el Eterno es Espíritu ¿Vive en un cielo geográfico? ¿En una bóveda celeste? ¿Puede el espectro del cielo visual contener al Eterno, encerrarlo dentro de él, capturarlo? “En el principio creó el Eterno los cielos y la tierra” (Génesis 1:1), ¿Creó el Eterno un cielo para él que le fuera su espacio, entorno, trono o habitad? Si el Eterno creó los cielos visuales, entonces, no puede el Eterno estar allí. El Eterno no tiene lugar físico para si mismo. Él es de otra esencia y/o naturaleza.

11. “El Eterno estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos” (Salmo 103:19). “El Eterno dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra el estrado de mis pies…” (Isaías 66:1). “Padre nuestro que estás en los cielos” (Mateo 6:9). Todos estos pasajes son metáforas del cielo. Una metáfora se usa para enriquecer nuestro pensamiento y lenguaje. Una metáfora es una expresión de lenguaje relacionada a un objeto que se aplica a otra palabra para impresionar una similitud, por ejemplo: Tus ojos son como dos luceros. Un lucero no es un ojo, pero se usa la metáfora para indicar que los ojos de tal persona brillan como los luceros del firmamento.

12. La expresión “Padre nuestro que estás en los cielos” indica que los cielos son una posición de preeminencia, alto rango, elevada superioridad, por ejemplo: Leemos en Isaías 14:12 “! ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones”, el profeta está hablado del rey de Babilonia Belsasar nieto de Nabucodonosor, que estaba embelesado en su auto teísmo, se creía dios por gobernar por encima de los reyes y reinos de su tiempo. El profeta sentenció su caída de gobierno y de posición y le aplicó el epíteto “cielo” para indicarle de que altura, rango o posición estaba y de ahí caería a la muerte. Belsasar no estaba en el cielo sideral, estaba en alta posición gubernamental de dónde cayó, cuando vinieron los persas y lo mataron y tomaron el control de babilonia.

13. El cielo es el Eterno mismo. El Eterno y el cielo son una sola dimensión y naturaleza.

14. El cielo del Eterno no es un Eterno en un lugar fisiográfico localizado. El cielo es una esencia donde el Eterno habita en ella misma. Donde está el Eterno se encuentra el cielo. El cielo de la tierra es el cielo del hombre. Pero el cielo atmosférico no es el cielo del Eterno. El cielo es el Eterno mismo. Ambos, el Eterno y cielo son una naturaleza espiritual, celestial y divina. Eterno y Cielo son una misma esencia.

15. Todo lo que del Eterno se encuentra en el cielo y todo lo del cielo se encuentra en el Eterno. No se puede aislar o separar el Eterno del cielo ni el cielo del Eterno. El cielo y el Eterno son una unidad perfecta. Todo lo que esté en el Eterno por ende está en el cielo.

16. El término “cielos” era en el viejo como en el nuevo testamento un lugar de preeminencia, de superioridad como se dijo anteriormente. Con “cielos” era que los judíos daban a entender la altura del Eterno, la majestad del Eterno, la soberanía del v Eterno. Por ejemplo: Leemos en Hebreos 8:1 que Cristo como sumo sacerdote se sentó a la diestra del trono de la majestad en los cielos. Físicamente en los cielos no hay una silla derecha. El autor lo que está diciendo es que la “diestra del trono” es Cristo y él mismo se “sentó en su propio rango o majestad en los cielos para indicar soberanía o superioridad.

17. Si usted se eleva por encima de la tierra y se sienta en la luna, verá que la tierra se suspende en los cielos, porque los cielos es superioridad, es cumbre, altura, maximización, elevación, rango, soberanía, poder. Leemos en 1 Tesalonicenses 1:10 “Y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera”. Pablo y los santos en Tesalónica esperaban en el primer siglo <de los cielos> o del poder del Eterno un rescate de la ira venidera que fue el juicio del año 70 d.C. dónde el templo y la ciudad de Jerusalén fueron destruidos.

18. El Señor Jesús dijo en Juan 3:13 “Nadie subió al cielo (Eterno), sino el que descendió del cielo (Eterno); el hijo del Hombre que está en el cielo (Eterno)”. El cielo es el Eterno mismo. Cuando el sujeto (Padre) está referido a los términos “cielo” o “cielos” se refiere a majestad, dominio, poder, gloria, honor.

19. Cuando Esteban estaba muriendo dijo en Hechos 7:56 “He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra del Eterno”. Esteban estaba vislumbrando de antemano la gloria de la diestra del Eterno o la majestad misma del Eterno a donde él después de su muerte entraría en el Eterno mismo. Leemos en Mateo 3:16 “Y Jesús después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu del Eterno que descendía como paloma, y venía sobre él”, ¿De cuáles cielos vio al Espíritu del Eterno? Un Espíritu no se ve con ojos físicos. Jesús vio la majestad misma del Eterno y envuelto en esa majestad vio al Espíritu del Eterno sobre él. Ver es equivalente de entender. El V:17 dice “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”, “una voz de los cielos” es una confirmación ulterior de la majestad del Eterno.

20. Si ubicamos al Eterno en “cielos” geográficos o físicos, entonces, lo limitaríamos a un espacio y no sería un Eterno trascendente e infinito sino un finito encerrado en un espacio limitado. El Eterno no tiene espacio físico. El único espacio si hemos de usar este término “espacio” sería el espíritu, Pablo le dijo a Timoteo en 2 Timoteo 4:22 que el Adonaí Yeshua esté con tu espíritu, ¿Cuál espíritu? El espíritu de Timoteo. De Espíritu a espíritu.

21. Pablo bajo la persecución romana escribiéndoles a los santos en Filipo les dice en Filipenses 3:20 “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Adonaí Yeshua el cual transformara el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas”, la ciudadanía estaba en la majestad misma del Eterno. De esa majestad ellos esperaban un cambio de cuerpo “de cuerpo de humillación” a “cuerpo de gloria”.

22. En la tierra bajo persecución, ellos tenían “cuerpo de humillación” pero al entrar en la majestad del Eterno mismo se verían con “cuerpo de gloria”, ¿Qué es un cuerpo de gloria? Es una imagen y un vestido espiritual no físico. En 1 Corintios 15:48,49 dice que los celestiales traerían la imagen del celestial no física sino eterna (Eterno) y lo que una vez en tierra fue corruptible en majestad sería vestido de incorrupción e inmortalidad (V:52), pues, está claro que un “cuerpo de gloria” no es un vestido físico, pues el V:50) dice que la sangre y la carne no heredan el reino de los cielos.

23. ¿Por qué el nuevo testamento habla del reino de los cielos? Porque los “cielos” están referidos a la altura, honor, gloria, privilegio, dominio, poder, Eterno, y majestad. Es el reino de la majestad. Arrepentidos porque el reino de la majestad se ha acercado que equivale a decir lo mismos que el “reino del Eterno”.

24. Leemos en 2 Corintios 12:2 “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo”, ¿Qué fue el tercer cielo” no fue un cielo geográfico, fue una dimensión de alto conocimiento, fue un paraíso de conocimientos, ya que a Pablo lo que oyó en esa dimensión no se le permitió expresar?

25. ¿Qué es estar en un cielo nuevo y tierra nueva? Es estar en una nueva dimensión, una nueva visión, orden y gobierno del Eterno. Leemos en Apocalipsis 21:1 que Juan vio un cielo nuevo y una tierra nueva, porque las primeras cosas pasaron. Juan estaba en las primeras cosas y Dios lo cambio a un nuevo orden y visión dándole a conocer ese “cielo nuevo” donde vio algo nuevo, la nueva Jerusalén, el tabernáculo del Eterno con los hombres como su Eterno.

26. El cielo entonces es el Eterno mismo y representa las virtudes, propiedades, alturas, atributos del Eterno. Ese cielo del Eterno es Eterno en majestad, gloria y honor. Ese cielo es alto conocimiento o conocimiento pleno. El cielo es el Eterno mismo y el Eterno mismo es el cielo. Usted no va al cielo. Usted está en el cielo porque está en el Eterno.

27. No vamos al cielo, ya estamos en el cielo. No vamos al Eterno, ya estamos en el Eterno. No necesitamos morir para ir. Necesitamos vivir para ser y estar en el cielo que es el Eterno mismo. 

 

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