LA GNÓSIS DE DIOS

 

1. La palabra “Ciencia” aplicada al Eterno, etimológicamente hablando, proviene del latín scire, que significa saber. Ciencia alude al conjunto de conocimientos que se organizan de forma sistemática y que se han obtenido a partir del estudio y razonamientos dentro de área de la teología. 

 

2. Lo primero que tenemos que establecer es que el Eterno, es la fuente de todo lo que necesitamos saber de él. El mismo nos ha provistos los medios para saber de él. Leemos en Juan 17:3 “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Eterno verdadero y a Jesucristo, a quien has enviado”, aquí tenemos cuatro expresiones clases: (1) Vida eterna, (2) conocer, (3) Eterno, (4) Yeshua/Cristo. Lo primero que la ciencia nos exige es observar. ¿Qué es observar? Observar no es leer. Muchos leen sobre la superficie, porque sus ojos sólo están puestos encima de la letra del versículo y nada más. Observar es darse cuenta, es introducir la vista en lo profundo, es ser detallista. ¿Qué debemos observar en Juan 17:3? Que la vida eterna está relacionada al conocimiento del Eterno, entonces, ¿Qué es la vida eterna? ¿En qué consiste? Es conocer. Conocer es poseer la esencia del objeto conocido, por ejemplo, en Génesis 4:1 leemos que “Conoció Adán a su mujer Eva…” ¿Qué conocieron ambos? Conocieron su esencia interior por medio de acercamiento. Hebreos 11:6 dice que “…es necesario que el que se acerca al Eterno crea que le hay…”.

 

3. El puente entre la vida eterna y el Eterno es el conocimiento no meramente racional sino relacional con el Eterno. El hombre no tiene que morir para tener vida eterna o tener al Eterno. En vida el hombre puede tener esa vida eterna, ¿Cuándo algo es eterno? Algo es eterno mientras el sujeto en mención exista. Una vez que deje de existir deja de ser eterno. La vida eterna es el Eterno en el epicentro de tu espíritu. Muere lo humano, pero queda lo eterno, por eso, no vamos al Eterno, porque ya estamos en el Eterno. Esto es ciencia del Eterno.

 

4. Pero el conocimiento nos abre el camino. Los conocimientos necesitan al camino. Sin camino abierto o aperturado el hombre no puede alcanzar el conocimiento pleno de una ciencia. Yeshua dijo en Juan 14:6 “Yo soy el camino…”, ¿Camino de qué o para qué? Un camino necesita a una puerta. Todo camino tiene un portal de ingreso o de entrada. Yeshua es el camino de retorno. También dijo en Juan 10:9 “Yo soy la puerta…”, entonces, la vida eterna o el Eterno abrió para el hombre de fe la puerta y el camino en una misma persona llamada Yeshua el Cristo. Quién sube por otra parte es salteador (Juan 10:1). Todas las religiones tienen camino y tienes puertas de ingreso.

 

5. Cuando Yeshua abrió la puerta y se declaró el camino a la vida eterna, estaba dándole cumplimiento a esto “Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos los lados, para guardar el camino del árbol de la vida” (Génesis 3:24), ¿Qué quiere decir esto? Que antes de Yeshua sólo hubo heraldos del camino, pero nadie era el camino, ¿Por qué? Porque el camino estaba destinado para que Cristo lo abriera. El camino de Génesis 3:24 era Cristo. Él estuvo en el Edén ¿Cómo de qué manera? No estuvo Yeshua estuvo fue Cristo, porque según 1 Corintios 1:24 “…Cristo es poder del Eterno y sabiduría del Eterno”.

 

6. Un camino es un acceso libre, Pablo dijo en Efesios 2:18 que “Por medio de Cristo los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre”, no hay que buscar más caminos, no hay que abrirlos en ninguna parte del mundo. El acceso de entrada está libre para la vida eterna. Esto es ciencia del Eterno.

 

7. Los dos poderes de la ciencia del Eterno son (1) La sabiduría y (2) La revelación en el conocimiento “Para que el Eterno de nuestro Señor Yeshua, el Padre de gloria, os de espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cual es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”, (Efesios 1:17,18), por medio de la sabiduría tenemos la capacidad de saber y por medio de la revelación la capacidad de ver. ¿Qué es la sabiduría? Es la forma correcta de saber aplicar una información, mensaje y conocimiento a los asuntos de la vida. El rey Salomón no pidió dinero sino sabiduría para gobernar, es decir, que la vida le fue concediendo las formas correctas para aplicar el conocimiento de las cosas.

 

8. ¿Se hace o se nace con sabiduría? Se nace para hacer sabiduría porque es una habilidad que se desarrolla con la aplicación de la inteligencia en la experiencia. ¿Qué produce la sabiduría en nosotros? Produce a un hombre sabio que sabe combinar sabiduría, juicio y razones prudentes “Cuando la sabiduría entraré a tu corazón y la ciencia fuera grata a tu alma, la discreción te guardará; te preservará la inteligencia”  (Proverbios 2:11). Las dos alas de la sabiduría son la instrucción y la dirección. ¿Por qué necesitamos a la sabiduría? Porque ella libra del mal obrar y del mal camino. La sabiduría es el arte del buen vivir. La sabiduría no sólo aporta conocimiento, sino también transformar el ser porque ella se concentra sólo en lo que importa. Lo opuesto a la sabiduría es la estupidez, ¿Qué es estupidez? Es una torpeza, algo que no tiene sabiduría ni dirección.

 

9. La raíz de la sabiduría en hebreo es “hhakham” que significa saber separar entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto. Una persona con sabiduría es la que es capaz de hacer estas diferencias. Es saber hacer las cosas de acuerdo a las leyes operativas del universo. La sabiduría comporta la idea del discernimiento justo de las cosas. La sabiduría es la única que te hace ver el significado profundo de las cosas. Es la que te hace vivir una vida con propósito. Es la que te dice que lo positivo es tenencia y lo negativo es carencia.

 

10. ¿Qué es revelación?  Es el segundo o el otro poder de la ciencia del Eterno. Revelar es hacer visible el secreto o lo escondido. Es cuando algo tiene cierto efecto o resultado. Es manifestar. “…El Eterno fue manifestado en carne…” (1 Timoteo 3:16). Hubo una carne que reveló al Eterno, pero antes de ser carne era verbo. Ese era el secreto oculto. Era el misterio indescifrable. “Y aquel verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros…” (Juan 1:14). La expresión “fue hecho” es revelación y/o manifestación. Hace dos mil años el mundo vio la gran revelación o manifestación antes no conocida. Muchas carnes antes de Yeshua el Cristo, hablaron del Eterno, pero ninguna era el Eterno manifestado. Las palabra verbo y carne revelan dos naturaleza. Por medio del verbo tenemos al Eterno y por medio de carne tenemos al hombre sin pecado, eso quiere decir, que Yeshua fue el Eterno en el Hombre. El vino y manifestó al Eterno y manifestó al hombre. Se hizo puente. Se hizo mediador. Yeshua al abrir sus dos brazos en forma horizontal con uno tocó la divinidad y con otro tocó la humanidad y en él unión al hombre para convertirlo como él en el Eterno Hombre. El Eterno es tu naturaleza divina asentada en tu espíritu y carne es tu naturaleza humana asentada en tu cuerpo.

 

11. El Eterno fue manifestado en carne es la gran revelación de la ciencia del Eterno. La finalidad de esta manifestación era producir al Eterno en el Hombre llamado Yeshua el Cristo. El Eterno por dentro y Hombre por fuera. Cada una de estas dos naturalezas tiene características individuales. Estas dos naturalezas no se combinaron para formar una tercera naturaleza. Más bien, la naturaleza divina habitó en la naturaleza humana y fue expresada a través de aquella humanidad. Esta revelación enseña que el Eterno es disfrutado por el hombre y es obtenido por el hombre. El Eterno invisible se hizo visible en Yeshua. A esta revelación en la Eternología se le conoce como “La encarnación del Eterno” que ofendió a los gnósticos del primer siglo, ya que éstos creían que el Eterno como un ser puro que no podía unirse con la carne, porque sería una substancia maligna. “…todo espíritu que confiesa que Yeshua el Cristo ha venido en carne, es del Eterno; y todo espíritu (o persona) que no confiesa que Yeshua el Cristo ha venido en carne, no es del Eterno, es anticristo…”, (1 Juan 4:1-3), Los docetistas del primer siglo se basaban en las enseñanzas del gnosticismo para negar que Yeshua había venido en carne. Juan escribió esto, para refutar la herejía del docetismo y para demostrar que Yeshua el Cristo, el Eterno en el Hombre, es o fue la realidad del Eterno en la tierra. Esto es la ciencia del Eterno.

 

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