LAS CINCO CLASES DE JUSTICIAS DE DIOS

 

1. ¿Qué es justicia? La justicia revela el carácter de la ley que refleja la conducta intachable del legislador o creador de ella ¡Eterno!.

2. El Eterno es Justo: Si la santidad señala una separación, la justicia señala una conformación. Justo es lo que a uno le queda bien y le cae a la medida. La santidad es la separación de lo incorrecto. La justicia es la aplicación de lo correcto. La expresión de la justicia es la rectitud. ¿Qué hace la justicia al Eterno? Lo hace altamente puro. Al ser puro debe oponerse a la transgresión. Los actos del Eterno deben ser justos, rectos y correctos, porque no pueden contradecir la naturaleza intrínseca del Eterno. “Porque eres justo en todo lo que haces, todos tus caminos son rectos, tus obras son verdaderas y todos tus juicios son irreprochables” (Daniel 3:27).

3. Cuando decimos que el Eterno es justo, damos a entender que él actúa como El mismo, desde adentro, sin ninguna influencia exterior que no sea El mismo. El Eterno como justo es consecuente con su propio carácter. Cuando la justicia del Eterno se aplica lo hace con pleno conocimiento y las razones válidas de cada caso.  

4. Primera clase de justicia: La Justicia gubernativa del Eterno: es aquella que el Eterno despliega como el Gobernante del hombre. El Eterno ha instituido un gobierno moral en el mundo, ha plantado una ley justa sobre el hombre, con promesas de recompensa para el obediente, y advertencias de castigo para el trasgresor. Las dos variantes de la justicia son la advertencia y la recompensa. Sin el gobierno de la justicia el mundo sería un caos más profundo. El Eterno en la aplicación de su justicia se vale de leyes menores como la ley de causa y efecto. ¿Cómo funciona la ley de causa y efecto? Es una ley de consecuencia, de retribución, de pago, de compensación positiva o negativa que como efecto procede de una causalidad. Se aplica a todos los planos de la vida humana. Todo lo que hacemos pone en movimiento una causa y trae un resultado. Ante la ley de causa y efecto no existe jamás el azar, la buena o la mala suerte, o la injusticia de las cosas, sólo existen los resultados.

5. Cuando leemos en la biblia de los juicios como el del diluvio, el de Sodoma y Gomorra, el del año 70 d.C. son los claros ejemplos de los resultados de alguien que causó, de una raza que causó, de un imperio que causó. Las causas del hombre llevan por dentro el consecuente. La causa y efecto son como marido y mujer. Es un matrimonio justo. Por ejemplo: leemos en Romanos 1: 29-32 que el juicio del Eterno (ley de causa y efecto) viene sobre el hombre atestado de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad, envidia, homicidio, contienda, engaño. Malignidad. Murmuración, detracción, aborrecimiento, injuria. Soberbia, altivez, invención de males, desobediencia, necedad, deslealtad, sin afecto natural, implacables, sin misericordia, que los tales que practica estas cosas son dignos de muerte (consecuencia). Romanos 2:2 afirma “Mas sabemos que el juicio del Eterno contra los que practican es según verdad”, ¿Qué significa esto? Que todo el plano de la humanidad está gobernado por la justicia a través de la ley de causa y efecto.

6. La segunda clase de justicia: La Justicia distributiva del Eterno: es para designar la rectitud del Eterno en la ejecución de la ley que distribuye recompensas o castigos. Entra en función la ley de causa y efecto. Esta ley distribuye justamente lo que algo o alguien causa en el universo. Distribuye en el mismo tono y en el mismo sentido. Cuando decimos que distribuye es que en sentido negativo pasa factura de cobro o en su efecto positivo otorga la corona, la recompensa o el resultado. La ley de causa y efecto es un gran dispensador. Por ejemplo: leemos en Romanos 2:5 “Por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio del Eterno, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras, vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecieron a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo el ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también el griego; porque no hay acepción de persona para con el Eterno” (Romanos 2.5-10). Este contexto nos revela la actitud del hombre del primer siglo (judío y gentil) que llamaron a la ira para que les diera su efecto, y esto sucedió literalmente en el juicio del año 70 d.C. del primer siglo. Pero queda latente el principio de la ley de causa y efecto.

7. La tercera clase de justicia: La Justicia remunerativa del Eterno: es el reparto de recompensas a los hombres. “Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo del Eterno, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el Galardón” (Hebreos 11:24-26), Moisés estaba consciente de la justicia remunerativa del Eterno, sabía que habían mayores riquezas que las de los egipcios y por esa remuneración que vio delante de sus ojos de fe, se entregó al liderazgo de conducir a la tierra prometida a la nación de Israel. En la parábola de las diez vírgenes en Mateo 25:1-21 las cinco vírgenes prudentes causaron un resultado positivo debido a su perseverancia de velad por la venida del esposo y el V:21 les reveló la justicia remunerativa” Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fuel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”. ¿Qué hace actualmente la justicia remunerativa de la vida? Nos brinda esas recompensas especiales que proceden de conductas, actitudes y causalidades justas, buenas y rectas. 

8. La cuarta clase de justicia: La Justicia retributiva del Eterno: es la que se refiere a la aplicación de las penas a las faltas. En esta clase de justicia entra el efecto de la ira del Eterno. ¿Qué es la ira del Eterno? Es la expresión de la ley de la justicia retributiva, pero ¿Al Eterno le da ira, siendo la ira una emoción negativa almática? La ira en el Eterno no es una mancha en el carácter de EL. La ira designa, el pago o una retribución. La ira no es un estado emocional negativo del Eterno. En el carácter del Eterno, no hay defecto emocional alguno. La ira es la justa atención de la ley a la causalidad de los actos del hombre. La ley retributiva no puede ser indiferente a la transgresión del hombre. En mi país Colombia, existen los semáforos con cámaras llamadas “foto multas”, igual que en el tu país. Cada vez que un chofer estando el semáforo en luz roja, cruza la raza limite o cebra que le corresponde al pasar libre del peatón o se pasa el semáforo en rojo, las cámaras toman la foto de todo el suceso, capturan la placa del automóvil y le llega a la puerta de su casa el valor en pesos de su transgresión a la ley del semáforo. Eso es la ira del semáforo en rojo, por eso, la luz es roja (símbolo de ira). La luz verde del semáforo no tiene ira, no aplica la justicia retributiva. Es muy justo para el semáforo en rojo aplicar la ley correspondiente. La justicia retributiva es un semáforo en rojo. La ley retributiva también es un semáforo en rojo.

Entonces, la ira es la ley activa aplicada a la violación de las normas justas de la vida. La justicia retributiva no desestima la transgresión ni al transgresor. La justicia retributiva jamás renuncia ni renunciará a manifestar su ira retributiva. Entiéndase por ira una aplicación, pago o retribución de la justicia. La ira siempre fue el efecto de una causa altiva en contra de la justicia. “Y vio el Eterno que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6:5), “Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había den la tierra, murió. Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca” (Génesis 7:22,23). ¿Qué efecto tuvo el diluvio? El efecto denominado la “ira de la justicia”. Ira igual a aplicación no a agitación emocional.

9. La quinta clase de justicia: La justicia imputada es atribuir una falta, falla, pecado, transgresión, delito o acción. El sinónimo de imputar es inculpar. Cuando una persona es imputada lo último que puede significar es que dicha persona vaya a ser condenada, sino que cuando es imputada, se debe a que contra esa persona se dirige un proceso penal. El motivo de este proceso es que a esa persona pasa a considerársela sospechosa de algún delito, que luego puede o no haber cometido. Una vez un sujeto es imputado, deja de ser testigo y empieza a formar parte del proceso, posibilitándose el ejercer una serie de derechos que se comparan con los de un detenido. ¿Qué hace la justicia imputada? Rastrea todo el sumatorio y las cuentas para poder imputar al supuesto violador de la norma o de la ley. El juez no puede imputar hasta que no tenga todas las pruebas fehacientes del asunto.

10. En el campo espiritual, la imputación consiste en atribuirle a alguien una bendición, maldición, sentencia, condenación o deuda de otro “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron, pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado” (Romanos 5:12,13), el pecado de Adán fue imputado a toda su posteridad humana.

11. ¿Cuál es el camino de la justicia imputada? “Y el Eterno hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió”, (Génesis 3:219. El Eterno proveyó túnicas de pieles para Adán y Eva y para obtenerlas fue necesario el derramar sangre. A Abraham le fue imputada justicia por haber creído en el Eterno (Génesis 15:6)(Romanos 4:9-22)(Santiago 2:23), y como los sacerdotes del tiempo antiguo se vestían de justicia (Salmo 132:9), así el creyente es cubierto con el manto de la justicia imputada (Apocalipsis 19:8).

12. La actitud del apóstol Pablo hacia Flemón es una ilustración tanto del mérito como del demérito imputado. Refiriéndose al esclavo Onésimo, dice el apóstol: <<Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo (imputación de mérito). Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta (la imputación de demérito)>> (Filemón 17,18).

13. La imputación afecta la posición y no el estado. Existe, por lo tanto, una justicia del Eterno, que nada tiene que ver con las obras humanas, que está en y sobre aquel que cree “La justicia del Eterno por medio de la fe en Yeshua, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia (Romanos 3:22). Debido a la fe, el hombre de fe, está en esta posición eterna a los ojos del Eterno y ante su justicia imputada.

14. Si Dios fuera a imputar justicia basado en el estado del hombre, no sería eficaz, debido a la imposibilidad de perfección. Es debido a la fe que la justicia imputada es sostenida en la relación el Terno y el Hombre.

15. Un tribunal humano puede imputar culpa; pero no puede imputar justicia ¿Por qué? Porque la justicia imputada es lo más elevado que existe dentro de la justicia divina. Es aquí donde el mediador entre el Eterno y los hombres llamado Yeshua hace lo que ningún juez humano, tribunal o corte judicial puede hacer o lograr. “Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham al Eterno, y le fue contado [imputado] por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada [imputada], sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada [imputada], esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Yeshua, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Romanos 4:3,23–25), La última frase —“entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”— resume la doble imputación: la culpa del hombre es imputada a Él, su justicia es imputada al hombre.

16. La imputación fue el medio de salvación. El pecado de condenación fue tomado por Jesús en su cuerpo sobre la cruz y todo fue pagado allí “Quién llevo el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que todos nosotros, estando muertos a los pecados, vivíamos a la justicia; y por cuya herida fuiste sanados” (1 Pedro 2:24).

17. La imputación de justicia es un concepto muy profundo., ¿Cómo pueden las personas culpables ser declaradas justas? Lo único que resuelve esto es mediante un sacrificio agradable al Eterno, “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia del Eterno en él” (2 Corintios 5:21). Veamos una analogía en el caso de la mujer con flujo de sangre e Marcos 5:25–34. Según la ley del Antiguo Testamento (Levítico 15), ella era ritualmente impura. Cualquier cosa que ella tocara también se convertía en ritualmente impura. Ella se arriesgó para ser sanada, con el pensamiento de que sucedería el milagro si sólo se abría paso entre la multitud y tocaba el borde del manto de Yeshua. Sin duda Él no se daría cuenta si ella lo profanaba. No es sorprendente que ella temblara con temor cuando Yeshua se detuvo, miró alrededor, y preguntó: “¿Quién me ha tocado? ”Ahora sí que me he metido en problemas, pensó ella. Por culpa mía el Maestro se ha profanado y seguramente se va a enojar mucho conmigo. Le he arruinado el día y le he causado muchos problemas, porque ahora Él tiene que pasar por todo el proceso de la purificación ritual. En el Antiguo Testamento, cuando los contaminados tocaban a los incontaminados, los incontaminados se contaminaban. Los puros no tenían el poder de purificar a los impuros; la “energía” sólo fluía en una dirección. Los impuros profanaban a los puros.

18. Pero Jesús tomó en sí mismo la impureza de la mujer, y le devolvió pureza, plenitud, y salud. Él descontamina a los contaminados, purifica a los impuros, y limpia a los profanados. Lo que Jesús hizo por la mujer es una figura de lo que Él hizo por el hombre bajo contaminación interna. El pecado del hombre desde Adán hasta Jesús fue colocado en Él; y su plenitud, justicia, y pureza le fueron transferidas.

19. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Yeshua, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Yeshua me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:1,2). El Antiguo Testamento tenía dos clases de pecados: intencionales o de comisión y no intencionales o de omisión. Un el ejemplo del primero era el homicidio. Bajo las provisiones de una ciudad de refugio, no había amnistía para los culpables de tal crimen, aunque lograran llegar a la ciudad de refugio. Sólo los pecados no intencionales podían ser expiados bajo el sistema de sacrificios (Números 35:16–28).

20. El sacrificio de Jesús proveyó al hombre bajo la ley la más amplia amnistía e indulto posibles. Dios está dispuesto a considerar los pecados de intención o aquellos cometidos deliberadamente como pecados de ignorancia. Por medio de Jesucristo el hombre bajo la ley fue absuelto, pero en el primer siglo, si alguien no creía en la ofrenda que hizo Jesús por el pecado, no podía o no pudo ser justificado por Dios, “A quien el Eterno puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús” (Romanos 3:25,26). El evangelio que se predicó en el primer siglo fue el de la gracia que le decía a cada hombre bajo la ley, que sus pecados habían sido imputados a Cristo y su justicia ha sido imputada al hombre. ¿Qué significaba esto para el hombre bajo la ley? Que el Eterno no sólo se había responsabilizado (vicariamente) por las malas acciones del hombre y a sus ojos no era denominado pecador sino hijo justificado (Juan 1:12).

21. La justicia imputada fue la base de la justificación. De acuerdo a su uso en el Nuevo Testamento, las palabras <<justicia>> y <<justificar>> vienen de la misma raíz. El Eterno declaró justificado para siempre a aquel que hombre judío o gentil que se vio libre de culpa en Cristo. ¿Qué entendió esa persona? Que sobre su vida tenía un decreto equitativo, ya que una vez justificad estaba vestido de hijo bajo el manto de la justicia de Dios.

22. La justificación no fue una ficción o un estado emotivo; fue la consideración inmutable en la mente del Eterno. La justicia del Eterno bajo el nuevo pacto de la gracia, gracia que sólo la necesitaron los que estuvieron bajo la ley, era una justicia imputada, era una justificación es por fe (Romanos 5:1), y era por medio de la gracia de Cristo (Tito 3:4-7), aplicaciones que se hicieron posible a través de la muerte y resurrección de Cristo (Romanos 3:24; 4:25).

23. ¿Fue permanente e inmutable la justicia imputada para el hombre del primer siglo? Claro que Si, porque descansó solamente en los méritos de Yeshua el Cristo.

24. La justificación es más que el perdón, porque el perdón es la cancelación de la deuda del pecado, mientras que la justificación es la imputación de justicia. El perdón es negativo (supresión de la condenación), en tanto que la justificación es positiva (otorgamiento del mérito y posición de Cristo).

25. Al escribir de una justificación por medio de obras, Santiago se refería a la posición del creyente delante de los hombres (Santiago 2:14-26); Pablo, escribiendo de la justificación por la fe (Romanos 5:1), tenía en mente la posición del creyente delante de Dios. Abraham fue justificado delante de los hombres demostrando su fe por medio de sus obras (Santiago. 2:21); asimismo, él fue justificado por fe delante del Eterno por la justicia que le fue imputada (Santiago 2:23).

26. Terminemos hablando de las dos clases de mentes. La justicia de los hombres tiene una mente jurídica que no es amorosa. La mente amorosa de un justo no puede ser jurídica. La justicia de los hombres también tiene una actitud legal que es política y social. La actitud amorosa de un justo no es política ni igual es individual. Todas las mentes jurídicas son aportadoras de la ley. Moisés fue una mente jurídica pero Jesús el Cristo fue una mente amorosa.

27. La mente jurídica del hombre siempre está pensando en la ley como los fariseos Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en el adulterio y, poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres.  Tú pues, ¿Qué dices? Más esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Yeshua, inclinando hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieron en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Yeshua y la mujer que estaba en medio.  Enderezándose, Yeshua y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?  Ella dijo: Ninguno, Señor.  Entonces Yeshua le dijo: Ni yo te condeno; vete y no peques más.”(Juan 8:1-11). ¿Qué tenemos en esta historia? A una mujer frente a la mujer (La ley judía). Todos los protagonistas de la ley judía tenían una mente jurídica pero no amorosa.

28. Un fariseo de mente jurídica siempre es acusador. Ve a la gente digna de condenación. Viene ante ellos en posición de juez implacable. Trae ante ellos la piedra, la boca y la ley. No tiene una mente amorosa. Cuando los fariseos sorprendieron a la mujer en adulterio ya la estaban en sus ojos lapidando. Ya le tenían el epitafio listo. Jesús el de mente amorosa, sabía que la consecuencia de ese pecado era el apedreamiento público. Jesús sabía que la mujer era digna de muerte, lo decía la ley judía, pero la ley judía era una ley súper estricta pero su fueron interno carecía de amor, de piedad, de compasión y de oportunidad. El de mente amorosa tiene la respuesta. Jesús El que de vosotros esté libre de pecado, lapide, mate, tire la primera piedra y que los demás le sigan, nadie lo hizo ¿Por qué? Porque sus conciencias tenían más peso que la piedra y que la ley. Lo que debieron hacer era tirarse piedras el uno al otro y quedar bajo ese escombro. La mente del amor rescató a aquella mujer.

29. Los de mente jurídica no piensan en el amor. La mente jurídica piensa en la justicia nunca piensa en la compasión. La justicia sin compasión nunca puede ser justa. La mente jurídica responsabiliza de todo a los demás “La mujer que me disté por compañera me dio del árbol, y yo comí” (Génesis 3:12), Adán tenía una mente jurídica. Para la mente jurídica los demás son los culpables. En cambio la mente amorosa se hace responsable en sí misma. Cuando tú eres responsable comienzas a florecer. Cuando hablas amor no puedes hablar de leyes. El legalista anda debajo de su brazo con el paquete de leyes. No anda libre, camina cargado y cansado porque vive de demandas externas. El legalista anda con el ministerio de muerte. El de mente jurídica siempre vive preocupado que debo en nombre del Eterno. El de mente amorosa no tiene que hacer nada, su amor solamente fluye. Los legalistas son los acciones de la ley y de la imposición porque ley es imponer. En el centro del legalista no vive el amor, vive la ley. Desde ese centro hace el esfuerzo de su legalismo.

30. ¿Por qué el de mente jurídica no experimenta libertad ni victoria? Porque vive luchando. El de mente jurídica o legalista está centrado en el comportamiento. El de mente amorosa está centrado en las relaciones. El de mente jurídica no hace la pregunta correcta ¿Está mal que yo haga esto? Su estilo de vida gira alrededor de un sistema de leyes, de reglas de oro. El de mente amorosa no hace esa pregunta, sólo permanece en el amor. Una persona de mente jurídica vive la obsesión del bien y del mal y cuando se concentra en ese dualismo sea más consciente de si mismo y menos consciente del amor.

31. El enfoque de una persona de mente jurídica no debería centrarse en su comportamiento, debería centrarse en el amor. El de mente amorosa no mide su vida por el bien y el mal, sino por el amor. El de mente jurídica vive absorbido por el auto análisis. Siempre están calificando de uno a diez su vida espiritual. Viven el auto examen constante. No descansan. Nada disfrutan. Son los señores de las demandas. Un matrimonio es difícil cuando la esposa tiene que andar con sumo cuidado para evitar que su esposo explote o se enoje. Vive bajo la ley. Le domina la mente jurídica. Terminará en divorcio toda relación que busca la regla para ver que se puede y no se debe hacer. Al de mente amorosa conoce las leyes pero no las enfatiza en una relación. El sólo conoce el amor y lo hace fluir.

32. Cuando amas la ley desaparece porque el amor es la ley suprema. ¿Cuál es el gran mandamiento en la ley? Amar tridimensionalmente: Al Eterno, al prójimo, a ti mismo. Cuando el amor te protege no necesitas otra protección. No seas legalista. Sé amoroso. No seas un abogado, sé un buen amante. No veas la vida a través de la ley, mírala a través del amor así o de esta manera estará cumpliendo la justicia del Eterno. 

 

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